miércoles, 11 de enero de 2017

“Ironías”, de Ramón Eder


También poeta y narrador, la literatura de Ramón Eder (1952) se ha decantado finalmente por los aforismos, género que atraviesa un buen momento en la literatura española y del que el autor es uno de sus más logrados representantes. Este volumen reúne sus libros anteriores de aforismos La vida ondulante (2012) y Aire de comedia (2015), a los que se añade una tercera sección llamada Aforismos del Bidasoa.
“Un buen aforismo es un relámpago en las tinieblas”, escribe Ramón Eder. Y este aforismo explica bastante bien el sentido de un género literario que, como escribe Enrique García-Máiquez en unas palabras liminares “responde, sin duda, al espíritu de nuestro tiempo y viene a sanarlo con su propia medicina de intensidad, velocidad y dispersión, como un tratamiento de choque”. Enrique García-Máiquez es otro de los autores contemporáneos que también frecuenta este género (ver su reciente libro Palomas y serpientes, Comares, 2015).
Los aforismos permiten contemplar la realidad bajo una nueva luz. Descubren aspectos insólitos de la vida y alumbran verdades escondidas. Destacan por su agudeza, por emplear “paradojas inquietantes”, por su “ética sutil” y por su capacidad para provocar sorpresas lingüísticas. Es, con palabras del autor, un “género superficial y profundo a la vez”.
Como notas distintivas del género apunta Eder la perfección formal, la agudeza y la lucidez. En su caso también hay que añadir el sentido del humor y la ironía (“la ironía es mi patria”). La literatura clásica está plagada de máximas y sentencias solemnes y graves, pero Eder dice que también hay verdades alegres y que “los aforismos humorísticos pueden ser tan lúcidos como los sepulcrales”. Varios ejemplos: “Acabarán prohibiendo hasta fumar la pipa de la paz” y “La vida en sus mejores momentos es cursi”.
Son muchos los temas que aparecen en estos aforismos. Hay bastantes relacionados con el mundo de los escritores y la literatura: “Se le subió a la cabeza un premio literario que le dieron en el colegio y ya no se recuperó nunca”, “Regalar libros que nos gustan es la forma más generosa de ejercer la crítica literaria”, “Sólo el escritor que escribe por dinero sabe por qué escribe”. Hay también felices intuiciones estéticas (“Sobre todo, no ser pomposo”, “Los fuegos artificiales no me gustan porque son bonitos”), brillantes observaciones vitales (“El carácter se forma los domingos por la tarde”, “Siempre resulta irritante que nos hablen con tono paternalista”), sabias reflexiones existenciales (“Haber tenido una infancia feliz es un serio obstáculo para el resto de la vida. Sólo se puede ir a peor”). Y certeros comentarios sobre la realidad (“La lucha por el poder suele ser terrible, pero la lucha por las migajas del poder es siempre patética”).
Todos juntos forman, además, el autorretrato del escritor y dan muchas claves sobre su filosofía vital. En estos aforismos, Eder contempla el mundo desde un original e irónico punto de vista, con lúcidas e instantáneas impresiones plagadas de belleza, originalidad y sentido común. Para Carlos Marzal, autor del prólogo, “los aforistas, salvo excepciones contadas, no son filósofos, sino simples moralistas domésticos, paseantes con capacidad de juicio”.


Ironías
Ramón Eder
Renacimiento. Sevilla (2016)
228 págs. 17 €.

sábado, 7 de enero de 2017

“Mis momentos”, de Andrea Camilleri


            Andrea Camilleri (Sicilia, 1925) es el escritor italiano actual más popular, conocido sobre todo por sus novelas policiacas que comenzó en 1994 cuando creó a su personaje Salvio Montalbano. Desde entonces, se ha dedicado de manera exclusiva a la literatura, combinando las novelas policiacas con otros libros de intriga y autobiográficos. Durante más de cuarenta años, Camilleri fue director de teatro y de televisión.
            Como escribe el autor en una breve “Nota previa”, “este libro aspira a recopilar, de manera desordenada, aunque prestando mayor atención a mis años juveniles, algunos encuentros que, así duraran un momento o casi toda una vida, determinaron en mí una especie de cortocircuito: en otras palabras, provocaron una primera y momentánea sensación de desapego y más tarde una suerte de mayor iluminación en mi interior”. La suma de estos recuerdos traza una mínima biografía del autor, en donde aparece su intensa relación con el mundo de la cultura, especialmente con el teatro, y de la política, pues Camilleri militó en el Partido Comunista italiano.
            Estos “momentos” duran apenas pocas páginas y en ellos el autor describe encuentros y anécdotas relacionadas con personajes relevantes de la política y la cultura –como Antonio Tabucchi, Pier Paolo Pasolini, Carlo Emilio Gadda, Elio Vittorini, Primo Levi, Benedetto Croce…- y con personajes anónimos que dejaron un “destello” en su vida, como Pino Trupia, un delincuente con el que coincidió durante una breve estancia de Camilleri en la cárcel, o el maestro Emmanuele Cassesa y sus originales métodos educativos.
                   Camilleri no insiste y va directamente al asunto. Su estilo es muy eficaz, vivo y coloquial, además de resaltar anécdotas muy divertidas y otros encuentros más graves. El resultado es un libro memorialístico muy ameno donde el interés no reside en el autor sino en las peculiaridades y virtudes de los personajes que protagonizan estos momentos. 




Mis momentos
Andrea Camilleri
Duomo. Barcelona (2016)
224 págs. 16,80 € (papel) / 9,99 € (digital).
T.o.: Certi momento.
Traducción: Carlos Gimpert.

sábado, 17 de diciembre de 2016

“El equipo de Stalin”, de Sheila Fitzpatrick


Profesora de las Universidades de Chicago y Sidney, la australiana Sheila Fitzpatrick es una referencia internacional en la investigación de la historia de la Unión Soviética, de manera especial de la Revolución de Octubre y de los años en los que Lenin y Stalin dirigieron el país. En este ensayo adopta un punto de vista singular, distinto al de otros historiadores a la hora de describir los años en los que Stalin, con mano de hierro, dirigió la política soviética.  
En vez de centrarse en las sombras y las luces de la biografía del dictador, Fitzpatrick se basa en la importancia que Stalin dio a los miembros del Politburó, un círculo reducido de políticos comunistas nombrados para asesorar al Secretario General del Partido y para reforzar las directrices de la política comunista en unas décadas cruciales que abarcan desde la Revolución de Octubre y la guerra civil hasta incluso después de la muerte de Lenin y la llegada a la Secretaría General de Jruschov. “En el presente libro –escribe la autora- observo a Stalin (quien, nos guste o no, es el centro de esta historia) desde el interior de su equipo. Es una atalaya distinta a la habitual y creo que ofrece perspectivas novedosas. El equipo de Stalin sabía más sobre él que ninguna otra persona, pues disponía de una información sin paralelo y ocasiones de observar asimismo sin igual”.


            El grupo se consolida sobre todo tras la enfermedad y muerte de Lenin, cuando deben tomar decisiones importantes sobre el futuro del país. Stalin se hace con el poder en el Partido Comunista y pronto refuerza la autoridad de sus hombres de confianza. Muchos de ellos se mantuvieron durante décadas a su lado e incluso, a su muerte, protagonizaron directamente la transición reformista del régimen (como Mólotov, Kaganóvich, Mikoyán, Voroshílov, Jruschchov, Beria…). Otros fallecieron en las décadas de los 30 y 40 (Kírov, asesinado, y Ordzhonikidze –se suicidó-,  Kúibyshev y Kalinin) y algunos, pocos, fueron víctimas (como Bujarin, que desempeñó cargos muy importantes dentro del régimen) de las Grandes Purgas que puso en marcha Stalin en la segunda mitad de la década de los años 30, tras el asesinato de uno de sus hombres de confianza, el secretario del Partido en Leningrado, Serguei Kírov.
La relación que mantuvo con todos ellos, a diferentes niveles, fue política y personal, como se describe en este libro basado en muchos documentos oficiales conocidos recientemente y en entrevistas de la autora con familiares de los protagonistas o que proceden de los numerosos libros de memorias escritos por ellos o sus descendientes. Los que aguantaron hasta finales de los 50 fueron relegados de la vida política cuando uno de los miembros de este equipo, Nikita Jrushchov, se hizo con el poder. La autora describe el carácter de Stalin, sus constantes suspicacias, sus  problemas familiares y sus numerosas estrategias para dominar al equipo.
            El libro de Fitzpatrick permite conocer mucho mejor a estos políticos comunistas que tuvieron en su momento mucha fuerza y poder y que, sin embargo, han quedado diluidos por la agitada personalidad de Stalin. A la vez, se cuentan de otra manera los entresijos del poder político y los avatares de la historia de la Unión Soviética en esos años, dominados de manera obsesiva por Stalin: los años de la enfermedad de Lenin; las maniobras de Stalin para hacerse con el poder; la marginación (y posterior aniquilación) de líderes tan carismáticos como Trotski, Kámenev y Zinóviev; la política económica comunista y los años del hambre; la persecución contra los kulaks; los años de las Grandes Purgas; la Segunda Guerra Mundial; el proceso de decadencia de Stalin, con cada vez más acusadas paranoias; su sucesión y las políticas reformistas emprendidas tras su muerte; la caída en desgracia de Beria y la llegada de Jrushchov…


El equipo de Stalin
Sheila Fitzpatrick
Crítica. Barcelona (2016)
496 págs. 26,90 €.
T.o.: On Stalin’s team.
Traducción: Gonzalo García.

jueves, 8 de diciembre de 2016

DIEZ LIBROS PARA LAS NAVIDADES


Lucia Berlin
Alfaguara. Madrid. 432 págs. 20,90 €.

La norteamericana Berlin (1936-2004) tuvo una vida agitada: graves problemas de salud, lucha (que ganó) contra el alcoholismo, tres maridos, cuatro hijos y decenas de mudanzas y empleos. Al final de su vida fue ganando fama de escritora esporádica y deslumbrante. Muy inspiradas en sus propias experiencias, Berlin practica una especie de autoficción donde mezcla invención y biografía. Sus personajes son supervivientes, personas desorientadas pero fuertes. En sus historias pasan cosas, algunas de ellas muy duras y sórdidas, pero sobre todo destaca una voz narradora muy atrayente. Son historias de trabajo, de conflictos familiares, de alcoholismo, de personas mayores, de enfermos, de jóvenes llenos de sueños al inicio de la vida…


Fernando Aramburu
Tusquets. Barcelona. 648 págs. 22.90 €

Novela dura, ambiciosa, larga que abarca cuarenta años de la historia del País Vasco y que comienza en 2011 cuando la viuda de un empresario asesinado por ETA decide regresar a su pueblo tras el anuncio de ETA del cese de la lucha armada. La novela se centra en las vidas de dos familias, las de la víctima de ETA y sus vecinos, implicados en la causa terrorista e independentista. El autor describe la vida cotidiana, con sus momentos de doméstica normalidad y sus perversiones emotivas, marcadas por la lucha armada, que todo lo justifica, hasta la marginación y el silencio. Algunas historias secundarias se alejan demasiado del objetivo de la novela.


Andrés Trapiello
Pre-Textos. Valencia. 456 págs. 29 €

            Volumen número veinte de sus diarios, a los que ha dado el título genérico de Salón de pasos perdidos, cuya primera entrega, El gato encerrado, es de 1990. En esta nueva entrega, referente al año 2006, volvemos a entrar en el ya conocido territorio Trapiello. Vuelve a escribir sobre su vida doméstica, sus estancias en su casa de Las Viñas, su crítica visión del mundo literario, sus opiniones sobre algunos escritores con los que mantiene algunas controversias públicas, interesantes valoraciones de los libros que está leyendo y de algunos sucesos culturales y sociales, sus frecuentes visitas al Rastro madrileño… Todo cabe en estas páginas, excelentemente escritas (como suele ser habitual) lo que hace que su lectura sea amena.


Julian Barnes
Anagrama. Barcelona. 208 págs. 16,99 €

Barnes escribe sobre la vida del compositor ruso Shostakóvich (1906-1975), uno de los más laureados por el régimen soviético. Todo cambia en su vida –hasta ese momento, un músico de éxito- cuando Stalin asiste en Moscú a su ópera Lady Macbeth de Mysensk, que tachó de “formalista”, la peor crítica que podría recibir una obra de arte. Su nombre fue prohibido y su vida estuvo en peligro. La novela se centra en sus relaciones con el Poder y la actitud del músico ante el control de las autoridades de las manifestaciones artísticas y culturales. 


Giorgio Fontana
Libros del Asteroide. Barcelona. 257 págs. 20 €

En los años ochenta se repiten los crímenes terroristas en Italia y el fiscal Giacomo Colnaghi tiene que investigar el asesinato de un miembro de la Democracia Cristiana. El asunto de fondo es la justicia. El pasado familiar de Colnaghi, su trato con las víctimas de los brigadistas, los interrogatorios a los terroristas y su arraigada fe cristiana le llevan a reflexionar sobre el alcance de la ley humana, y cómo se relacionan con ella la piedad, la restitución del daño o el perdón. No son cuestiones frecuentes en la narrativa contemporánea.


Svetlana Alexiévich
Acantilado. Barcelona. 656 págs. 25 €

Con este volumen, la periodista Svetlana Alexiévich (1948), premio Nobel de Literatura 2015, ha querido calar en profundidad, sirviéndose de cientos de testimonios, en lo que significa ser soviético cuando el comunismo se encuentra en vías de extinción en Rusia. Setenta años de marxismo-leninismo moldearon las mentes de ciudadanos de la URSS. La autora entrevistó a centenares de ellos, que son las protagonistas de esta obra.




La ciudad de los prodigios
Eduardo Mendoza
Seix Barral. Barcelona. 576 págs. 20 €.

Ambientada en Barcelona, escenario habitual de las novelas del último premio Cervantes, transcurre entre los años de las dos Exposiciones Universales, las de 1888 y 1929. Su pícaro protagonista es Onofre Bouvila, un muchacho recién llegado del campo, pobre, ignorante y aprendiz de anarquista que llegará a 1929 convertido en un hombre rico y poderoso, sin escrúpulos, especializado en el engaño y la mentira. Su historia, que funciona también como una parodia de la burguesía, es como un símbolo de la trayectoria recorrida por la propia Barcelona en esas décadas de grandes cambios que transformaron su fisonomía y filosofía. Con maestría y un gran trabajo literario, Mendoza convierte esta ficción histórica en una crónica testimonial, cruda, amoral y desgarrada.




Todos nuestros ayeres
Natalia Ginzburg
Lumen. Barcelona. 360 págs. 20,90 €

El 14 de julio se cumple el primer centenario del nacimiento de Natalia Ginzburg (1916-1991), una de las escritoras más importantes de la literatura italiana del siglo XX. Esta novela, publicada en 1952, ofrece una visión del periodo de la resistencia y posterior clandestinidad en una Italia en guerra, a través de las voces de unos jóvenes de familia burguesa. En la mirada de Ginzburg, lo que importa son las trivialidades y pequeñas grandezas de los personajes, a los que trata con mimo, aunque no les ahorra enfrentarse a un destino difícil. También se ha reeditado Léxico familiar, otra de sus grandes novelas, esta con muchas claves autobiográficas. Al hilo de las inequívocas expresiones que forman el diccionario íntimo de cada familia, Ginzburg recompone la historia de los suyos mediante breves recuerdos repletos de afectividad.




La familia Karnowsky
Israel Yehoshua Singer
Acantilado. Barcelona. 553 págs. 29 €

Su autor recrea tres generaciones de la familia Karnowsky que viven en dos escenarios distintos, Berlín y Nueva York. En la primera (David), el abuelo se rebela contra la actitud pueblerina de los judíos de Polonia, por lo que se traslada con su mujer a Berlín. La segunda es la de su hijo, Georg, que se aleja de las tradiciones familiares precisamente cuando los nazis llegan al poder. Y la tercera tiene como protagonista a Yegor, un fracasado que no se adapta a la vida en Nueva York. Lo mejor de esta ambiciosa novela es la confluencia de caracteres y el retrato de las costumbres y tipos judíos.



Una voz escondida
Parinoush Sannie
Salamandra. Barcelona. 272 págs. 16,15 €.

Shahab es un niño de cinco años muy imaginativo que vive en Teherán. No es mudo, pero no habla por la incomprensión que recibe del exterior. Todos lo consideran problemático y tan solo su abuela Bibi es capaz de quererle como es. La autora aborda la dura situación de su país y, en paralelo, la lucha de un niño por sobrevivir en la pequeña hostilidad del hogar.

domingo, 4 de diciembre de 2016

“Dulce Hogar”, de Dorothy Canfield Fisher


Publicada en 1924, la novela está ambientada en una pequeña ciudad de provincias norteamericana. En la primera parte de la novela, el centro de atención se lo lleva Evangeline, madre de tres hijos y esposa de Lester, estudiante de Letras en la Universidad que trabaja ahora en la contabilidad de unos grandes almacenes. La familia se sostiene gracias al tesón, el impulso y la fuerza de voluntad de la madre. Sin embargo, su afán perfeccionista, su carácter dominante y su obsequioso y constante espíritu de sacrificio tienen amedrentados a toda la familia, que viven agobiados y tensos por la voluntarista actitud de la madre. A eso se suma que Lester, de carácter fantasioso y apocado, no consigue hacer carrera en los grandes almacenes.
            Peor aún. Un cambio de dueño y una nueva estrategia comercial precipitan su despido, justo el mismo día que un incendio en casa de unos vecinos provoca un accidente que deja a Lester en silla de ruedas. La familia debe rehacerse y cambiar de roles. Evangeline consigue un empleo en los grandes almacenes de su marido y Lester, cuando se recupera, se encarga de las cuestiones domésticas. A partir de ese momento, cambian muchas cosas en todos los miembros de la familia, incluida Evangeline.
            La novela es un canto a la educación familiar. Lester, gran lector y poeta, entretiene a sus hijos con muchos cuentos y narraciones a la vez que cocina, zurce o hace las labores habituales de la casa. Evangeline, por su parte, deposita en su trabajo como dependienta su práctica imaginación y su avasalladora capacidad de trabajo. Gracias al imprevisto de la enfermedad de Lester, cada uno encuentra su sitio en la familia. La clave es Lester, que los trata a cada uno de manera diferenciada y se preocupa por sacar de ellos sus mejores virtudes.
            La narración se sencilla, costumbrista y realista; la autora describe con agudeza la psicología de cada uno de los personajes y plantea interesantes dilemas morales y sociales que, salvando las distancias, siguen siendo actuales.
            Dorothy Canfield Fisher (1879-1958) fue compañera de estudios y amiga de la escritora Willa Cather. Lienciada en Francés, fue una escritora muy leída y valorada en su tiempo, además de activista social preocupada por la situación de la mujer.



Dulce Hogar
Dorothy Canfield Fisher
Palabra. Madrid (2016)
304 págs. 18,90 €.
T.o.: The Home-Maker.
Traducción: José Gabriel Rodríguez Pazos.

sábado, 19 de noviembre de 2016

“En mares helados”, de Wilkie Collins


En 1856, los escritores Chales Dickens y Wilkie Collins escribieron una obra de teatro inspirada en hechos reales en la que, con el telón de fondo de las expediciones marítimas al Ártico, a veces repletas de incidentes y desgracias, contaban una tragedia amorosa. La obra se representó en 1857 con notable éxito, al que contribuyeron muy directamente los dos amigos escritores, que representaron los papeles de los protagonistas del drama. En 1874, Collins hizo una versión novelada que amplió por el interés que despertó entre sus lectores.
La novela contiene los ingredientes habituales de la novela realista y amorosa de aquellos años. Estamos ante un triángulo amoroso marcado por las posibles consecuencias, el miedo y la inseguridad. La joven Clara Burnham se comprometió tímidamente con el marino Richard Wardour antes de que este emprendiese un largo viaje por mar; sin embargo, se ha enamorado de Frank Aldersley, un joven marino, y cuando Richard regresa no reconoce su compromiso ni su relación. Richard, que había depositado mucha esperanza y amor en esa promesa, jura vengarse. Pero para olvidar lo sucedido, se alista en una peligrosa expedición a los mares helados del Ártico en la que, sin saberlo, también se encuentra el joven Aldersley. Clara tiene el presagio de que durante el accidentado viaje se desatará una grave tragedia.
Con pericia, Wilkie Collins (1824-1889), autor de La piedra lunar y La dama de blanco, combina la narración de una expedición aventurera con un peliagudo conflicto amoroso. La ambientación es decimonónica, lo mismo que la exposición de los sentimientos y las rígidas convenciones del amor y del compromiso. Entre medias de los dos amantes, Clara se convierte en anticipada y enfermiza víctima de una desdicha que ella parece intuir y adivinar. Novela de mimbres clásicos, escrita imitando su origen teatral, que se lee con agrado por el dinamismo de la prosa, los ágiles diálogos y la transparencia y radicalidad de los sentimientos amorosos.


En mares helados
Wilkie Collins
Navona. Barcelona (2016)
224 págs. 8,50 €.
T.o.: The Frozen Deep.
Traducción: Rebeca Bouvier.

sábado, 12 de noviembre de 2016

“Ego seguido de En el filo”, de Alexandr Solzhenitsyn


Alexandr Solxhenitsyn (1918-2008) fue expulsado de la URSS en 1974, cuatro años después de obtener el Premio Nobel de Literatura y uno después de publicar la primera parte de su obra más conocida, Archipiélago Gulag, obra que provocó una tormenta literaria y política al desvelar con un gran trabajo literario y de investigación el monumental alcance del sistema represivo soviético. Solzhenitsyn vivió en Estados Unidos hasta su regreso en 1994 a Rusia, tras la caída de los regímenes comunistas.
            Estos dos relatos fueron los primeros textos publicados por el autor tras su regreso a Rusia. Los dos, como buena parte de la literatura de Solzhenitsyn, están sólidamente apoyados en la historia reciente de Rusia.
            Aunque son relatos independientes, los dos tienen históricos puntos en común, pues aparece en ellos la rebelión agrícola que tuvo lugar en la localidad de Tambov en 1920 contra las tropas bolcheviques. En el primero de ellos, Ego, se cuenta la implicación del campesino Pável Vasílevich Éktov en aquellos sucesos, a los que se ve arrastrado a participar por el desprecio que las tropas bolcheviques tuvieron con el pueblo (y de manera especial con el campesinado), al que no hicieron otra cosa que explotar y masacrar. La rebelión fue sangrienta y obligó al Ejército Rojo a emplearse con más saña y dureza de lo normal. Los sucesos que padece Ego, como llamaron a Éktov, muestran la saña con la que se emplearon para acabar con una revuelta que adquirió para las autoridades soviéticas tintes muy preocupantes. En ella, el autor describe el funcionamiento tenaz de la propaganda y de la violencia por parte de los comunistas, y su manifiesto desprecio hacia las vidas de los campesinos, una constante de las primeras décadas del régimen.
            El segundo relato cuenta la vida de quien llegó a ser mariscal de la Unión Soviética, una de las figuras más destacadas de la Segunda Guerra Mundial y Ministro de Defensa en los años de Jruschov, Gueorgui Zhúkov (1986-1974), figura clave de la defensa de Stalingrado y de las posteriores actuaciones del Ejército Rojo hasta la caída de Berlín. 


El relato combina la narración en tercera persona de su vida militar (que comienza precisamente en la revuelta de Tambov) y las reflexiones en primera persona de un Zhúkov ya en decadencia que recuerda los éxitos y claroscuros de su vida, su relación con Stalin y los problemas que tuvo con destacados políticos y militares soviéticos, siempre al borde de la caída en desgracia (como sucedió con tantos otros militares, que fueron purgados por Stalin y Jruschov).
            Las dos narraciones, escritas con una sólida base documental, con mucha precisión, siguiendo fielmente el relato de los hechos históricos y de las localidades y ciudades donde transcurren, denuncian la negación del individuo en el régimen totalitario y represivo en el que se convirtió el soviético, donde solo importaban la ciega obediencia y la propaganda y donde la mentira en todas sus formas jugó un papel muy importante para poder sobrevivir.


Ego seguido de En el filo
Alexandr Solzhenitsyn
Página Indómita. Barcelona (2016)
50 págs. 16,90 €.
T.o.: Ego y Na krajah.
Traducción: Mercedes Fernández Cuesta y Mario Grande.