domingo, 23 de diciembre de 2012

"El pábilo vacilante", de Enrique García-Máiquez



Poeta, articulista, crítico, profesor y también blogero, Enrique García-Máiquez (1969) publicó en 2009 en Lo que ha llovido, una selección de las entrada a su blog Rayos y truenos. Ahora se publica una nueva selección, que abarca desde 2008, donde terminaba el otro, hasta 2011.

Abierto el debate sobre si se trata de un nuevo género literario, García-Máiquez es consciente de que gracias al blog “me he podido sentir escritor todos los días y no de higos a brevas o a salto de musa”. El blog comparte muchas características con el diario y el dietario, aunque en el blog se remarcan más la inmediatez y actualidad. Y también la brevedad y la fragmentariedad, pues las entradas de un blog suelen ser cortas y lo temas no se agotan precisamente por extenuación. Muchas veces son pequeños apuntes, breves ideas, chispazos poéticos o existenciales, la punta de lanza de una reflexión más extensa que el autor está trabajando en un poema, en una crítica, en un ensayo. Además, el blog supone un contacto constante y permanente con los lectores, aunque sólo sean un puñado de ellos los que dejan algún comentario. Pero esa relación está más latente que en otros escritos. Como escribe el autor, “y luego está la confianza que me habéis ido dando en mis apreciaciones y en mi prosa”.

Para mí, el blog demuestra la versatilidad del género diarístico hoy día, abierto a nuevas fórmulas literarias y narrativas menos rígidas que en otros tiempos, donde el diario era algo así como la diaria contabilidad de la vida de un escritor. Los libros de García-Máiquez, como los de Andrés Trapiello, José Jiménez Lozano, José Luis García Martín, Miguel Sánchez-Ostiz y otros prestigiosos autores de diarios (y también de blog), comparten una misma atmósfera estilística y temática, sin que estos debates más o menos teóricos sobre el género les pongan precisamente nerviosos.

En El pábilo vacilante continúa García-Máiquez con la tarea que inició con Lo que ha llovido: establecer un cauce de comunicación con sus posibles lectores, a los que les transmite sus inquietudes literarias, existenciales y hasta espirituales. Todo tiene cabida: un comentario sobre sus clases en el Instituto, un libro que está leyendo, el descubrimiento de un autor, una cita deslumbrante, un pequeño poema, haikus, brillantes aforismos (“profesionalizarse: pasar de tener algo que decir a tener que decir algo”)... En esta ocasión, un número nada desdeñable de entradas están dedicadas a sucesos íntimos y familiares, como la muerte de su madre, el embarazo de su mujer, el nacimiento de su primera hija. Todos estos sucesos los aborda el autor con naturalidad y confianza, convirtiendo a los lectores en confidentes de sus más secretos pensamientos sobre la vida y la muerte.

El autor apenas menciona en esta ocasión sucesos propios de la vida cultural y política, temas que deja para sus artículos de opinión que suele publicar en varios diarios andaluces y que una selección de ellos también ha recopilado en el volumen De ida y vuelta (Isla de Siltolá) y, más recientemente, en Un paso atrás (Rialp). En el blog prefiere el autor abordar cuestiones más domésticas, que van desde la preparación de una conferencia, un viaje a Madrid para visitar a su suegra e impartir unas clases, la traducción de unos poemas o su trato con compañeros y familiares.

Eso sí, la literatura traspasa absolutamente todos los comentarios, pues su principal hilo conductor es cómo la vida se transforma en literatura y al revés. A diferencia de otros diarios que presentan un imagen crítica y ácida de la vida literaria, sorprende el tono optimista de García-Máiquez cuando se refiere a otros escritores. En este sentido, no gozan del morbo del que disfrutan algunos autores de diarios, cuyos textos les sirven a veces como exabrupto o desahogo. Al autor, como él escribe, le gusta celebrar el presente, con un contagioso tono jovial, nada polémico, con el que resulta fácil, y agradable, identificarse. También hay que destacar la calidad de su prosa y la agudeza de muchas de sus comentarios, intuiciones, aforismos, versos, que denotan un amplio conocimiento de la literatura y de la condición humana.


El pábilo vacilante
Enrique García-Máiquez
Renacimiento. Sevilla (2012)
256 págs. 18 €.

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