viernes, 25 de abril de 2014

“Kassel no invita a la lógica”, de Enrique Vila-Matas

 

  
Recientemente se ha publicado Fuera de aquí, una larga entrevista con el escritor barcelonés Vila-Matas que proporcionaba mucha información sobre su obra literaria y muchas claves para entender una trayectoria literaria innovadora y rompedora, alejada de la literatura más comercial, pero fiel a su intención experimental de provocar “extrañeza”. Sin lugar a dudas, Vila-Matas (1948) es uno de los escritores españoles más insólitos de la literatura española contemporánea.
            Kassel no invita a la lógica recupera muchos de los ingredientes que han hecho famosa su literatura: sentido del humor, reflexión sobre el arte y la vida, atractivo por la mezcla de géneros, positiva visión de las vanguardias, el viaje sin retorno que es la propia literatura... Y lo hace en esta ocasión abandonando el tipo de novela que estaba escribiendo últimamente. Con esa mezcla de géneros que tanto reivindica, escribe Vila-Matas un personalísimo reportaje autoficcional después de ser invitado, en 2012, a participar en Documenta 13, macrocertamen de arte vanguardista que se celebra cada cinco años en la ciudad alemana de Kassel. Vila-Matas recibe una invitación de los organizadores que no puede rechazar, pues le han puesto el cebo de proponerle un viaje para que “conozca la solución al misterio del universo”.
Tentado por la aventura, acepta participar en una original perfomance de la que él es el único protagonista: en un restaurante chino de las afueras de Kassel, el Dschingis Kahn, Vila-Matas debe acudir todas las mañanas durante una semana, sentarse en una mesa con el cartel writer in residence y dedicarse a escribir a la vista del público. Su único cometido es dejarse ver y si surge la ocasión entablar conversación con las personas que se dirijan a él. Este surrealista plan más el apoteósico espectáculo vanguardista que Vila-Matas espera encontrarse fueron suficientes para animarle a viajar a Kassel, estancia que fue la inspiración de un libro en el que el propio autor se convierte en el protagonista de una huída hacia el centro del universo del arte contemporáneo.
            Como en otras novelas suyas, su incorporación como protagonista del argumento resulta un acierto literario. Vila-Matas, el narrador, se presenta como una persona con momentos de entusiasmo (por la mañana) y de oscura depresión (por la tarde); pesimista ante “la fatiga mortal de Occidente”, el destino de Europa y la realidad que le ha tocado vivir; cansado de la existencia; escéptico ante las propuestas estéticas que le rodean y de las respuestas que le dan el arte actual y la literatura. Los responsables de su invitación asisten a sus obsesiones estéticas y al choque, “colapso y recuperación”, que provoca en Vila-Matas su estancia en Kassel y su experiencia en el restaurante chino Dschingis Kahn. Acompañado de Alka, Pim o Chus, las anfitrionas, conoce también el resto de las instalaciones que están diseminadas por Kassel, ciudad destruida durante la Segunda Guerra Mundial y meca del arte más vanguardista. En su página web www.enriquevilamatas.com hay colgadas algunas fotografías de las obras de arte de Pierre Huyghe, Janet Cardiff y George Bures Miller, António Jobim, Tacita Jean y, entre otros, Tino Shegal, expuestas durante esos días en Documenta 13, instalaciones que provocan en Vila-Matas un fuerte choque intelectual y que le reafirman en sus conocidas posiciones estéticas de rechazo del realismo, o sea, “de la repetición de lo que ya se había repetido”. Como un Robert Walser moderno, autor muy citado en sus obras, lo mismo que Sebald, Borges y Nietzsche, el protagonista emprende un excéntrico, hilarante, desquiciado y entretenido viaje sin retorno por las experiencias más radicales del arte vanguardista.
            La obra, como es habitual en sus escritos, está salpicada de ironía y un ingenioso sentido del humor que tiene mucho que ver con el extravagante carácter de su protagonista: inseguro, que da vueltas a todo, que busca siempre el lado sorpresivo de las cosas, que maneja con habilidad sus obsesiones, que cita constantemente a sus autores favoritos y que reflexiona sobre el destino del arte, lo experimental y también sobre su propia literatura... Vila-Matas se mueve a sus anchas en este territorio.


Kassel no invita a la lógica
Enrique Vila-Matas
Seix Barral. Barcelona (2014)
300 págs. 19,50 €.

            

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