jueves, 20 de abril de 2017

“La librería”, de Penélope Fitzgerald


La librería es la novela más conocida y difundida de Penélope Fitzgerald (1916-2000), escritora que estudió en Oxford y que trabajó en la BBC, de la que ya se han publicado en nuestro país unas cuantas obras, la mayoría en la editorial Impedimenta. Fue una autora tardía (su primera novela la publicó a los 58 años), pero llegó a ser durante los años 80 una de las figuras más destacadas de la novela inglesa, con un estilo que la convierte, según algunos críticos, en la mejor heredera de Jane Austen. La directora Isabel Coixet estrenará próximamente la película “The Bookshop”, una adaptación de la novela de Fitzgerald.


La librería está ambientada en una pequeña localidad costera de Suffolk, Hardborough, a finales de la década de los 50 del pasado siglo. Fitzgerald tiene el acierto de describir minuciosamente el modo de vida de un pequeño mundo cerrado, que ve con suspicacia cualquier tipo de cambio y de novedad. Este es el principal tema de la obra. La autora disecciona este enrarecido ambiente y muestra, sin insistir, las estrategias y el poder de las opiniones de las personas más influyentes para conseguir que las cosas no se muevan absolutamente nada. Contra este muro choca una de sus vecinas, Florence Green, una viuda que toma la decisión decide abrir una pequeña librería.
Casi nadie ve con buenos ojos esta iniciativa, que levanta muchas sospechas. Algunos de sus vecinos incluso advierten a Florence del riesgo de su negocio y que lo mejor sería que invirtiese en otra cosa. Pero Florence está decidida a poner en marcha su librería, una manera de canalizar sus inquietudes y también su amor por los libros, tema éste muy abordado por la autora. Para la sede de la librería compra una casa abandonada, Old House, que cuenta hasta con su propio rapper, un legendario fantasma que a veces hace acto de presencia.
Pero desde el principio Florence se encuentra con la pertinaz oposición de los vecinos más influyentes, aunque también recibe inesperados apoyos que la animan a tirar hacia delante. La gota que colma el vaso es la decisión de Florence de vender en su librería Lolita, la polémica novela de Nabokov, lo que provoca un escándalo en Hardborough. A partir de ese momento, el negocio se resiente y el rechazo de la comunidad se hace más evidente.
Consciente de lo que la está ocurriendo y conocedora de sus fuerzas, Florence no cae en la tragedia. Más que el argumento, previsible en su desarrollo, le interesa a la autora la descripción del carácter de Florence, las pequeñas relaciones que mantiene con algunos vecinos (como con la niña Christine, que la ayuda en la librería), y la estúpida red que se tiende a su alrededor, pilotada por la señora Gamart.


La librería
Penélope Fitzgerald
Impedimenta. Madrid (2010)
192 págs. 18,40 €.

sábado, 8 de abril de 2017

“La Revolución rusa”, de Rosa Luxemburgo



Rosa Luxemburgo (1871-1919) fue una de las figuras más destacadas del socialismo en las primeras décadas del siglo XX. Nacida en Polonia, sería más adelante en Alemania una de las fundadoras de la Liga Espartaquista y, después, del Partido Comunista. Murió en 1922, tras el fallido levantamiento revolucionario de la Liga Espartaquista, asesinada por los freikorps, las fuerzas paramilitares.
En 1918, cuando se encontraba en la cárcel de Breslau, comenzó a escribir un texto sobre la Revolución rusa con la intención de publicarlo en una revista. La propuesta fue rechazada, pero Rosa Luxemburgo escribió un borrador de artículo que entregó a su amigo Paul Levi. Cuando Levi fue expulsado del Partido Comunista en 1922, decidió dar a conocer este texto, inacabado, en el que la autora valora críticamente lo conseguido en los primeros instantes de la Revolución.
Por un lado, la autora destaca el papel del Partido de Lenin y Trotski en la Revolución de 1917. “Fue el elemento que impulsó la  revolución y, por consiguiente, el único partido que realmente aplicó una política socialista”. Gracias a su actitud y su estrategia, pudo desarrollarse la Revolución.
También reflexiona sobre las decisiones tomadas en los primeros meses en relación al proceso de paz (la firma del Tratado de Brest-Litovsk en 1918), el caótico reparto de tierras y el apoyo –que Luxemburgo rechaza- a los procesos de autodeterminación de muchos pueblos, que provocaron el auge de los nacionalismos y la desintegración de Rusia.
Pero la autora se muestra especialmente crítica en otros aspectos claves para la consolidación de la Revolución: la extensión del terror y la supresión de la democracia. La autora crítica duramente que la Revolución se haya apoyado en la generalización del gobierno del terror y haya eliminado las garantías democráticas y recortado al máximo la libertad de prensa y los derechos de asociación y reunión, con lo que “es totalmente inimaginable un gobierno por parte de las amplias masas del pueblo”.
Como escribe, “la libertad solo para los partidarios del Gobierno, solo para los miembros de un partido –por muy numerosos que estos sean- no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para quien piensa de manera diferente. Y no a causa de ningún concepto fanático de la justicia, sino porque todo lo que es instructivo, saludable y purificador en el terreno de la libertad política depende de esta característica esencial y porque su efectividad desaparece tan pronto como la libertad se convierte en un privilegio especial”. Y continúa: “por la forma en la que Lenin y Trotski critican las instituciones democráticas, se diría que rechazan por principio la representación popular basada en el sufragio universal, y que solo quieren apoyarse en los sóviets”, o, lo que es lo mismo, “el socialismo será decretado por una docena de intelectuales desde unos cuantos escritorios oficiales”.
Los posteriores acontecimientos políticos en la URSS dieron la razón a estas palabras de Luxemburgo. Sus críticas nunca fueron bien recibidas, y aunque su dramática muerte provocó una mitificación de su figura revolucionaria, sus ideas heterodoxas sobre la implantación de la dictadura del proletariado provocaron ciertas fricciones que hicieron mella en su consideración como revolucionaria ejemplar. Y es que, viendo lo que sucedió en la URSS en las décadas posteriores, a los dirigentes comunistas les resultó imposible asimilar mensajes tan contundentes como el siguiente: “la vida pública de los países con libertad limitada es tan pobre, tan rígida y tan estéril precisamente porque, al convertir la democracia en algo excluyente, cierra las fuentes vivas de toda riqueza y progreso espirituales”.  


La Revolución rusa
Rosa Luxemburgo
Páginas Indómita. Barcelona (2017)
144 págs. 14,90 €
T.o.: Die russische Revolution.
Traducción: Antonio López y Roberto Ramos Fontecoba.


sábado, 1 de abril de 2017

“Ciudad conquistada”, de Victor Serge



En estos meses que tanto se está publicando sobre la Revolución Rusa, la editorial Páginas Indómita rescata una novela de Victor Serge (1890-1947), testigo directo de aquellos hechos. De Serge se ha publicado recientemente Medianoche en el siglo, novela con mucho de autobiografía publicada en 1939, uno de los primeros testimonios difundidos en Occidente sobre el Terror comunista. En Ciudad conquistada, publicada en Francia 1933, también con mucho apoyo biográfico, Serge describe la vida en Petrogrado en los primeros años de la Revolución, con el telón de fondo de los métodos totalitarios del nuevo régimen, encarnados en la Cheka, y la incipiente guerra civil contra los rusos blancos.
            Serge nació en 1890 en Bélgica de padres revolucionarios. Hasta 1918 participó en el movimiento anarquista en diferentes países. En 1918 se unió al Partido Comunista, se trasladó a Rusia y desempeñó puestos destacados en el régimen soviético. Fue compañero de Bujarin, Lenin, Trotski y otros grandes líderes comunistas, y de la mano de Zinoviev, colaboró en las actividades de la III Internacional. A partir de 1923, se opuso críticamente a los métodos empleados por Stalin para imponer sus ideas. Acusado de trotskista, fue expulsado en 1928 del Partido Comunista, relegado de sus actividades políticas y marginado como intelectual. Cuando en la década de los años 30 se activaron las purgas, Serge fue una de sus primeras víctimas, aunque no acabó sus días en el Gulag de milagro. En 1932 fue detenido por la GPU (antecedente del KGB) y tras pasar una larga temporada en las cárceles de Moscú fue deportado a Orenburg, en los Montes Urales. En 1936, gracias a una campaña internacional en su favor liderada por André Gide, consiguió abandonar la URSS. Luego vivió en España, Bruselas y París hasta 1940, año en que se trasladó a México, donde llevó una existencia precaria hasta su muerte en 1947.
            En los últimos años se han publicado en España varias obras suyas. La última, Medianoche en el siglo -que comenzó a escribir en el exilio y se publicó en Francia en 1939- cuenta el destino de un grupo de intelectuales exiliados por sus opiniones contrarias a los métodos de Stalin. Anteriormente, El caso Tuláyev, novela que apareció póstumamente en 1947 en México y que de manera novelada recrea el clima que se creó en la URSS con las purgas desatadas por Stalin contra históricos miembros del aparato comunista. Otro libro publicado ha sido Memorias de un revolucionario, escrito en México y en el que cuenta su agitada y nada convencional vida de revolucionario.


            Ciudad conquistada describe de manera fragmentada muchos sucesos relacionados con la instauración del régimen comunista en la ciudad de Petrogrado. La Revolución está dando sus primeros pasos, asediada por la miseria y la escasez de lo más elemental para poder sobrevivir. A la vez, los militares blancos comienzan su guerra civil contra el nuevo régimen, que atraviesa una situación desesperante, pues al caos que reina en la ciudad por el generalizado desabastecimiento hay que sumar la cada vez más activa presencia de la Cheka, encargada del orden en una ciudad difícil de controlar.
            Con escenas y personajes tomados de una realidad sin brillo, Serge escribe un retrato impresionista de la vida en Petrogrado. Salta de un personaje a otro, de una escena a otra, de un escenario a otro. La novela no se construye sobre un argumento rotundo sino sobre las minúsculas peripecias de un grupo de personajes muy secundarios en la vida de Petrogrado con los que el autor quiere presentar el vivo y dinámico devenir de una ciudad en crisis, con sus dosis de grandeza y de miseria, de heroicidades y de desolación.
            A lo largo de la narración se comprueba la dureza de la vida en Petrogrado, donde no hay nada para vivir y donde las escenas picarescas están a la orden del día. En este contexto desquiciado conviven idealistas de la revolución, materialistas funcionarios que se han arrimado al poder y seres primitivos lastrados por un egoísmo servil. De lo que se trata es de tirar para adelante utilizando la fuerza, la mentira o la retórica del poder.
            Serge escribió en esos años posrevolucionarios su libro Revolution in Danger, que contenía tres textos escritos entre 1919 y 1921. El último es un folleto político dirigido a los anarquistas para que se uniesen al Partido Comunista (como había hecho él). Los otros dos textos de este libro están formados por relatos personales y artículos que describen su vida en Petrogrado y que son la base de esta novela repleta de instantáneas reales y coloristas. La estructura de la novela, al no tener un hilo narrativo claro, puede resultar un tanto caótica, al limitarse a reproducir escenas sueltas a las que se echa en falta una acción más nítida y menos descriptiva y unos personajes con más desarrollo y peso en la narración.
            Serge conoce a la perfección cómo funcionan los mecanismos del poder, y más en ese régimen. El obsesivo control del Estado a través de consejos y organismos llega a todos los rincones de la población. Sorprende que en los inicios de la Revolución, que son los años que se novelan aquí, la Cheka sea ya una organización todopoderosa que no solamente elimina sin contemplaciones a los enemigos de la causa revolucionaria sino que ya es utilizada por los propios dirigentes comunistas para controlar el Partido y purgar a aquellos que pueden hacerles sombra.


Ciudad conquistada
Victor Serge
Página Indómita. Barcelona (2017)
256 págs. 19,95 €
T.o.: Ville conquise.
Traducción: Luis González Castro.